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Normalmente cuando pintamos, nos sobran restos de diferentes botes que podemos guardar para otra ocasión o para utilizarlo cuando tengamos algún contratiempo en casa.

Qué debes tener en cuenta:

Busca un bote adecuado. 

Si te ha sobrado poca pintura, busca un recipiente que se adapte a la cantidad que vas a guardar.

No añadas nada a la pintura. 

Conserva la pintura tal y como estaba cuando la abriste. No añadas ningún producto como agua o disolventes ya que perderá calidad y en el caso de pinturas al agua, pueden estropearse por completo.

Ciérralo herméticamente.

Intenta cerrar el bote donde decidas guardarlo lo más herméticamente posible.

Ten cuidado y limpia los bordes. 

Se limpio y a la hora de cerrar el bote, no dejes pintura en las ranuras que den lugar a que se sequen. Después te será imposible abrir el bote y por tanto reutilizar la pintura.

Consérvala en un armario y sigue las instrucciones del fabricante. 

Guárdala en un lugar seco, a temperatura ambiente y evitando las fuentes de calor cercanas. Sigue además las instrucciones del fabricante ya que cada producto necesita unas condiciones específicas. En pinturas al disolvente se recomienda guardar los botes “boca abajo” para que no se forme película.

Cuando quieras volver a utilizarla.

Cuando llegue el momento de volver a utilizarla, tienes que agitar bien el envase antes de abrirlo para que el contenido se vuelva homogéneo. Puedes también filtrar la pintura para evitar que se cuelen partículas secas que den un mal acabado.